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Corteza de “tepezcohuite”

Corteza de “tepescohuite” (Mimosa tenuiflora): farmacología, toxicología y etnobotánica

Surgió un gran interés por las propiedades medicinales de la corteza del “tepescohuite”, Mimosa tenuiflora, por el uso de su polvo contra heridas y quemaduras cutáneas durante varias calamidades ocurridas en México en la década de los años de 1980 y de varios programas de televisión. Debido a esta popularidad, instituciones de investigación empezaron a indagar sobre los metabolitos y los compuestos activos que presenta la corteza con el fin de validar o no, de manera científica, el uso de este remedio tradicional y su eventual efectividad que presenta, así como los posibles efectos secundarios que pudiera tener. Actualmente, existen en el mercado muchos productos medicinales y cosméticos que contienen varios tipos de extractos de la corteza de Mimosa tenuiflora; no obstante, su uso es empírico y popular, por lo que dichas instituciones han llevado a cabo diversas investigaciones enfocadas principalmente a los aspectos farmacológicos y citotóxicos de esta especie, así como al conocimiento de los constituyentes químicos de la corteza, única parte de la planta que se utiliza en el tratamiento contra heridas y quemaduras. El objetivo de este trabajo es determinar los usos actuales e históricos del “tepescohuite”. Se recopiló, además, información sobre la farmacología y toxicidad de la corteza (que representa la parte utilizada de la planta), con el fin de justificar o no su uso. Para conocer sus usos, se realizó una revisión bibliográfica, así como entrevistas a dueños durante las visitas a sus tiendas naturistas.

Ph by Francesco Di Ludovico

Nomenclatura

Mimosa tenuiflora (Willd.) Poiret, forma parte de la familia botánica Fabaceae/Papilionaceae/Leguminosae–Mimosaceae subfam. Mimosoideae, sección Habbasia y pertenece a la serie Leiocarpae Benth. del orden Rosales y del género Mimosa por presentar las flores arregladas en espigas y el fruto dividido en artejos. Nombres comunes. En México, M. tenuiflora ha recibido varios nombres comunes: “tepescohuite” o “tepezcohuite” (Miranda), “tepescahuite” (Standley; Miranda), y “tepesquehuite”, dado frecuentemente en Oaxaca. Cabrera brinda la etimología del término “tepescohuite”: “tepetl”, cerro; “s”, eufónica; “cuahuitl”, árbol: es decir, “árbol del cerro”. No obstante, desde 1987 se hizo popular en el país el nombre de “árbol de la piel”, que de acuerdo con Genis proviene del náhuatl “tepexohuitztli”; sin embargo, Corzo (Sánchez–León) proporciona otra etimología náhuatl, “tepus–cuahuitl”, que significa “tepustli”, hierro o metal y “cuahuitl”, árbol: es decir, “árbol de hierro o metal”, aludiendo a la dureza de su madera. Distribución. Originario de México,en Oaxaca y Chiapas el árbol de M. tenuiflora se establece en selvas bajas caducifólias y subcaducifolias, en bosques de pino y de pino–encino, en encinares y entre el bosque de pino y de pino–encino con la selva mediana. Es además presente en la América del Sur.

Usos

Se revisaron lo siguientes textos: el Manuscrito de Martín de la Cruz (“Códice Badiano”, 1552), la “Historia de las plantas de la Nueva España” de Francisco Hernández (siglo XVI), el “Códice Florentino” de Fray Bernardino de Sahagún (siglo XVI), “Las plantas medicinales de México” de Martínez M. (1969), “Medicina prehispánica de México” de Viesca Treviño C. (1986), la Guía México desconocido (volúmenes “Plantas medicinales” 2001, y “Qué curan las plantas” 1997), “Plantas medicinales de México” de Linares E. Bye R. y Flores B. (1999), “La medicina tradicional en México” de Anzures y Bolaños M. (1976), “Plantas medicinales prehispánicas” en Arqueología mexicana n. 39 (1999), textos y publicaciones de Lozoya X., “Textos de medicina náhuatl” de López Austin A. (1984), “Plantas medicinales de Chiapas” de Olivas Sánchez; diversas publicaciones de sociedades e instituciones científicas, cuyo resumen básico se encontró en Camargo–Ricalde S.L. (2000), y la importante fuente del “Herbario medicinal del IMSS” (1994) de Aguilar A. A la revisión bibliográfica no se encontraron referencias o antecedentes históricos sobre su uso medicinal por grupos indígenas prehispánicos e inclusive por aquellos autóctonos actuales. El único antecedente del uso medicinal de esta planta es la referencia en la etiqueta de un ejemplar botánico del estado de Chiapas que se encuentra depositado en el Herbario Nacional (MEXU), en la que señala “la cáscara se hace polvo que seca heridas” (Camargo–Ricalde 2000). Por medio de entrevistas directas con gerentes de tiendas naturistas de México, se registran varios usos regionales actuales de M. tenuiflora (véase el Cuadro), en particular para resolver quemaduras, heridas, acné, hipercromias cutáneas y trastornos dermatológicos parecidos. De estos usos algunos ya habían sido señalados por Sánchez–León y básicamente reunido posteriormente por Camargo–Ricalde; sin embargo, hay que mencionar que los usos populares del “tepescohuite” se conocen de manera tradicional reciente en los grupos “mestizos” contemporáneos y, a partir de medianos de los ’80 del siglo pasado, se han redescubierto, comercializado y difundido a nivel mundial. A conclusión de las entrevistas, se refiere que se utiliza regionalmente como fuente de madera para combustible y postes para cercas; mientras que en medicina popular, bajo forma de polvo, infusión o extracto a partir de la corteza, se usa externamente para resolver quemaduras y heridas y también contra hipercromías cutáneas, dermatosis y acné, e internamente para la úlcera péptica. Se comercializan diversos cosméticos hechos a base de estos productos: champúes, cremas, pomadas, talco y jabones.

Farmacología y toxicidad:

Los resultados obtenidos por los diferentes grupos de investigación no son concluyentes. El tipo de producto, de los diferentes extractos, su dosificación y el tipo de modelo biológico en experimentación, determinan y afectan los resultados. La corteza de M. tenuiflora presenta una gran abundancia de taninos, glicosidos como saponinas triterpenoides (mimonósidos), alcaloides del indol (triptaminas), glucosa, xilosa, rhamnosa, arabinosa, lupeol, flavonoides metoxichalconas (kukulkanos), lípidos como fitoesteroles, sitoesteroles, esteroles glucósidos de campesterol y estigmasterol y daucosterol, gomas, fibras, ácido tánico, cristales de oxalato de calcio y de almidón. Anton et al. señalan que es ya conocido que las fibras vegetales, el almidón, las saponinas triterpenoides y los taninos condensados, pueden mejorar el tratamiento contra quemaduras y para la regeneración de la piel. En los últimos años, otros Autores sugieren que el extracto de la corteza posee tal actividad eudérmica debido a la acción endotelio–protectiva, antiflogística, antimicrobiána y antioxidante por sinergismo de los compuestos aislados, pero con bajas evidencias; mientras otros (Palacios) evidencian que no hay diferencia estadísticamente significativa entre los resultados de la actividad del polvo de la corteza y el placebo sobre quemaduras experimentales, además de ser hepatotóxica (por la presencia de ácidos tánicos). Las investigaciones farmacológicas y citotoxicológicas hechas hasta ahora demuestran que esta especie presenta una serie de compuestos antibacterianos y cicatrizantes, pero también otros que podrían ser perjudiciales para la salud.

Concluyendo

Después de una serie de calamidades ocurridas en México durante la década de 1980, se popularizó el uso de la corteza del “tepescohuite” contra heridas y quemaduras de la piel. El objetivo de este trabajo fue determinar sus usos actuales e históricos mediante investigación bibliográfica y entrevistas a tiendas naturistas de México; y se recopiló información sobre la farmacología y toxicidad de la corteza, con el fin de justificar o no su uso. La identidad taxonómica de esta planta se determina como Mimosa tenuiflora (Willd.) Poiret (Fabaceae–Mimosoideae). Originaria de México (estados de Oaxaca y Chiapas), se localiza también en toda América del Sur. En México se establece en selvas bajas, matorrales xerófilos o espinosos, en bosques de Pinus y de PinusQuercus. Arbol espinoso, de aproximadamente 8 m de alto con las hojas alternas o compuestas de 20 a 40 hojuelas lineares y oblongas, flores blancas pequeñas, en densas espigas largas de 5 a 8 cm. y frutos en forma de vainas oblongas de 7 cm. de ancho, florece y fructifica de noviembre a junio, y tiene una corteza rugosa, de color café rojizo a grisácea, de textura fibrosa de 0.5–1.5 mm. de grosor, olor y sabor resinoso y astringente, con gran cantidad de taninos. La madera presenta elementos de vaso extremadamente cortos con puntuaciones areoladas alternas y placa de perforación simple, parénquima axial vasicéntrico y en bandas confluentes, rayos uniseriados, extremadamente bajos y finos, y fibras libriformes muy cortas. Además de taninos, la corteza contiene glicosidos como saponinas triterpenoides (mimonósidos), alcaloides del indol (triptaminas), lípidos, fitoesteroles, sitoesteroles, esteroles glucósidos de campesterol y estigmasterol y daucosterol, glucosa, xilosa, rhamnosa, arabinosa, lupeol, flavonoides metoxichalconas (kukulkanos), gomas, fibras, ácido tánico. A la revisión bibliográfica no se encontraron referencias o antecedentes históricos sobre su uso medicinal por grupos indígenas prehispánicos e inclusive por aquellos autóctonos actuales. Los usos populares del “tepescohuite” se conocen de manera tradicional reciente en los grupos mestizos contemporáneos, y, a partir de mediano de los ’80 del siglo pasado, se han redescubierto, comercializado y difundido mundialmente. Por medio de entrevistas, se refiere que regionalmente se utiliza como fuente de madera para combustible y postes para cercas; mientras que en medicina popular se usa, bajo forma de polvo, infusión o extracto a partir de la corteza, para resolver heridas y quemaduras de la piel, hipercromias cutáneas, dermatosis, acné y, por uso interno, para la úlcera péptica; además, bajo tales productos, se comercializan diversos cosméticos como champúes, cremas, pomadas y jabones. Si bien se ha establecido que su uso medicinal no tiene un origen prehispánico, debemos indicar que esta especie forma parte de la medicina popular de México siendo generalmente empleada contra padecimientos dermatológicos. Además, su potencial medicinal ha sido validado a partir del análisis farmacológico y citotóxico de su corteza (Lozoya et al.;Meckes–Lozoya et al.; Villarreal et al.; Jiang et al.;Heinrich et al.;Anton et al.): las actividades antibiótica y cicatrizante de la planta son confirmadas experimentalmente y convalidarían el uso en afecciones cutáneas, aunque otros estudios afirman la ineficacia de la misma (Palacios) o bien la acción tóxica de unos de sus aislados compuestos (Cruces et al.).

CUADRO

ProductosUsos regionales en México
infusión con polvo de corteza   Para lavar heridas, se mezcla la corteza con agua y se deja hervir hasta quedar muy concentrada; se puede utilizar remojando vendas o trapos para utilizarlos como compresas o apósitos en heridas superficiales de la piel y en caso de excoriaciones de la boca, paladar, encías etc., ya que pueden hacerse gárgaras o “buches”. Se puede utilizar en heridas superficiales de la piel o en quemaduras. Contra quemaduras leves, afecciones de la piel, manchas, hongos y herpes.
talco con polvo de corteza  Contra quemaduras de segundo y tercer grado, se menciona que suprime rápidamente el dolor y cicatriza sin dejar huella. Sin embargo, se ha observado que en quemaduras muy severas (tercer grado) el polvo se humedece al contacto directo con los tejidos dañados y el suero, formando una cubierta negra impermeable, debido a que la corteza contiene gomas, cristales y taninos. Esta cubierta impide la oxigenación y, por tanto, la cicatrización de quemaduras profundas.
jabón con polvo de corteza   Contra todo tipo de dermatosis, acné, manchas, arrugas y estrías del embarazo.
cremas con polvo de corteza   Contra alergias, eccemas, cicatrices y como tónico capilar.
cápsulas con polvo de corteza   Contra hiperacidez, gastritis, úlcera péptica, colitis, hemorroides y migraña.
champú con polvo de corteza   Para todo tipo de cabello, fortalece el cuero cabelludo, evita la caspa y la caída del cabello.

Autores: Francesco Di Ludovico- Médico cirujano y homeópata experto en fitoterapia, homotoxicología y medicina integrada , Jorge Armando Santiago Santiago – Odontólogo

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Non si intende in nessun modo sostituire figure professionali in campo medico e di consulenza.

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